Nuevos sondeos en Perú indican que Keiko Fujimori ha perdido su ventaja

Nuevos sondeos en Perú indican que Keiko Fujimori ha perdido su ventaja
Keiko Fujimori
Keiko Fujimori  

La candidata del partido Fuerza Popular llegará empatada con Pedro Pablo Kuczynski a las elecciones del domingo, aun cuando llegó a tener una ventaja de hasta 20 puntos.


Hace poco más de un mes, Keiko Fujimori aventajaba 41% a 21% a su rival por la presidencia Pedro Pablo Kuczynski. Hace poco más de una semana, esa ventaja se había reducido a tan sólo un 5%. Hoy, las últimas encuestas en Perú indican que la candidata del partido Fuerza Popular (FP) ha tirado toda esa ventaja por la borda y llegará a las elecciones del domingo en un cerrado empate técnico contra su contendiente. 

Con todo y que Fujimori sigue a la cabeza, la ventaja ahora es de menos de un punto, por lo que el panorama es bastante incierto a las puertas del gran día este domingo. Los sondeos han sido publicados para la prensa internacional debido a que la ley en Perú prohíbe expresamente que éstos se publiquen en medios nacionales. El apellido Fujimori ha sido el más poderoso en la política peruana desde hace tres décadas, pero el partido Peruanos Por el Kambio (PPK), de Kuczynski, ha obrado el milagro y podría dejarla sin la presidencia, otra vez, tal y como ya sucediese en 2011 cuando Ollanta Humala arrebató el triunfo en el último suspiro a la más reciente candidata de la familia de origen japonés. 

Algunas de las empresas que realizaron las encuestas otorgadas a los medios internacionales son GFK, Datum y CPI. Los datos desprendidos de las mismas dan un empate técnico: GFK revela un 50.3% de Fujimori contra un 49.7% de Kuczynski; Datum le da a la candidata del FP un 52.1% contra un 47.9% aunque la tendencia es que esa distancia se reducirá conforme se acerque el gran día: por último, CPI da un 51.6% a Fujimori y a PPK un 48.4%. 

Los motivos para este derrumbe de Fujimori yacen en varios aspectos. Primero, un debate realizado el domingo pasado en el que la candidata del FP salió derrotada desde todos los ángulos. Segundo, y tal vez el más importante, es el renacimiento de los movimientos antifujimoristas, es decir, agrupaciones cívicas sin ideología y con el único propósito de luchar por evitar a toda costa que la familia Fujimori y su populismo vuelvan al poder. Por último, también ha afectado que Veronika Mendoza, izquierdista, haya pedido públicamente a sus seguidores que votaran por PPK, dándole la espalda así a su camarada izquierdista. Por si todo esto fuera poco, aquéllos que pensaban votar nulo han empezado a decantarse también por el economista de 77 años, quien en el último trayecto de la carrera cambió su discurso y convenció a los peruanos que con Keiko Perú volvería a sufrir de una dictadura y que su país se convertiría en un narcoestado.

Pero como para los populistas nunca es suficiente, Fujimori también tiene serios problemas dentro de su mismo partido. Por ejemplo, Joaquín Ramírez, secretario general del FP y principal financiador del mismo ha sido criticado con dureza por el prestigioso diario El Comercio, sin contar que se ha apartado de sus funciones por estar bajo investigación de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) por narcoactividades. Otro rostro importante para Fujimori es José Chlimper, nada menos que su compañero de fórmula, y quien recientemente cometió la grosería de enviar a los medios un vídeo manipulado para redimir los pecados de Ramírez. Todo ello le ha hecho mella y la ha metido en un lío de los gordos a la hija del exmandatario Alberto Fujimori. 

Lo cierto de todo es que los fantasmas vuelven a revolotear en los despachos del partido populista. En 2011 Fujimori saboreaba una victoria contra Ollanta Humala, del Partido Nacionalista de Perú, pero la misma le fue arrebatada en el último suspiro. Hoy, cinco años después de aquel sin sabor, la política de 41 años vuelve a verse amenazada de perder otras elecciones. Eso sí, en Perú corre el rumor de que hay voto oculto a favor de ella, tal y como pasó en la primera vuelta, cuando sacó entre dos y cuatro puntos más de lo que le daban todas las encuestas.